FIESTAS 2.003

 

 

Desde mi pueblo.

Un brindis a la tierra.

      

A tí mi Bezas querido, Saldón, Valdecuenca, y Jabaloyas.

Toril-Masegoso, Terriemte y el Vallecillo,

llenos de bellezas. En vidas flojillos.

Algo denostados, al Sur de la Sierra, tanto Sur, a veces demasiado.

Y aún conserváis, tenue, el hilillo de vida.

Que hacia el Norte miráis, en larga espera,

a que generosa mano extienda, su cálido manto

cubra desnudeces, que pare la huída.

Royuela y Calomarde, Moscardón, Griegos y el Villar.

Guadalaviar y Frías, de esa tierra, fría,

escorados, sudoeste, vientos que arrebolan

las mejillas, encogen el alma y la enfrían.

Recobrar los ímpetus, adelante, hacia el bien hacer

encomiable, y en pos siempre de la esperanza.

Que lleguen ideas, logros, que tanto tardan.

 

Y Torres, Tramacastilla, Noguera;

también  Bronchales, Monterde, Orihuela,

y Pozondón, y hacia el pico, Ródenas,

que ya casi se sale de la Sierra.

En un bello Oeste, que no poniente de esperanza,

en donde las vidas rebullan y se afanen.

Nuevas ansias, sueños de grandeza,

que perforen esos gélidos oídos.

Vuelvan olvidadas alegrías, vidas manen.

 

Rubiales,  Campillo, y Gea,

aquí abajo, que un poco se salen.

Nexos de familia, sencillez y orgullo,

Aguante, resignación a prueba;

Antesala., de esta Sierra brava,

Caminemos cogidos de la mano.

 

Frías gotas se desprenden de mis ojos,

cuando hacia el Norte miro a ratos,

con dolor en el alma, penas por lo ido.

Yacen aquí recuerdos que renuevo cada día.

Ausencias que se evocan al contacto con la tierra,

en cada lugar, y en los encuentros un halo de luz me llaga.

Misterio que da paz al cuerpo del aquí llegado,

te prende en cada lugar, el ánimo ocupado,

allá a donde diriges tus pasos, en donde das abrazos.

Hálito que no ha de cesar hasta colmar el alma,

y los sensibles, y los duros espíritus del cuerpo.

        

Llanos, vaguadas, montes y cañadas.

Lagos, ríos, fuentes.

Masías, caseríos, aldeas y lugares,

pueblos, villas y ciudades.

Sendas y caminos que a ti conducen,

Albarracín, y que a ti llevan.

Albarracín fuiste reino, un día,

fuiste corte y eres pueblo

que en ti se miran y hacia ti guían sus pasos.

Hay dudas en el pensamiento,

Y hay esperanzas, y abrazos.