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LA CRÓNICAl José Manuel Ramos es un escultor natural que viajó hasta el gigante asiático para participar en un concurso. Realizó su trabajo a 38 grados bajo cero De Teruel a China para hacer esculturas de nieve
Nunca había pasado tanto frío en mi vida. ¡Y yo que pensaba que siendo
de Aragón lo tenía ya todo resuelto!”. José Manuel Ramos, escultor natural del municipio turolense de Bezas pero vecino de Valencia, bromea al otro lado del teléfono sobre su reciente participación en el Concurso Internacional de Esculturas de Nieve que se celebra en la localidad china de Harbin. Temperaturas que llegaron hasta los 38 grados bajo cero y cinco días de trabajo y esfuerzo son dos de los recuerdos de su experiencia. Pero no los únicos. Todo comenzó cuando Beatriz Carbonell, natural de Liria, en Valencia, le propuso participar en el concurso, del que el Ayuntamiento de la localidad china había publicado las bases en Internet. “Enviamos un proyecto y nos seleccionaron para concursar”, recuerda Ramos. A China viajaron otros dos escultores, además de Carbonell y el propio Ramos: Alfredo Zubiaur, de Pamplona, y Agustín Serisuelo, de Valencia. “Estuvimos en aquel país desde el 8 hasta el 26 de enero, pero trabajando solo los primeros días. El resto los pasamos viajando por China gracias, en parte, a la organización”, recuerda Ramos. El concurso es uno de los más prestigiosos del mundo y en él participan anualmente numerosos países. España ha acudido por tercera vez, junto a 79 escultores de 14 países, entre ellos Japón, China, Rusia, Mongolia, Canadá, Italia, Alemania, Argentina o la India. Divididos en 19 equipos, los participantes transformaron bloques de nieve compacta de más de tres metros de lado en esculturas monumentales efímeras. “Nosotros presentamos el proyecto para erigir un ‘Pie puente’, según las medidas que nos habían anunciado, esto es, tres metros de alto, por tres de ancho y tres de alto.
La zona de la ciudad de Herbin donde se celebra este concurso se denomina Isla del Sol (curioso apelativo para uno de los lugares más fríos del planeta), donde, además de las esculturas de artistas internacionales, los miles de visitantes pueden disfrutar de las gigantescas construcciones que conforman la denominada Ciudad de Hielo. “Algunas de ellas tienen 300metros cuadrados de superficie”, recuerda José Manuel Ramos. A su juicio, “ellos tienen un gusto, digamos, fallero en las esculturas, con lo que el estilo limpio y liso de nuestro Pie puente gustó bastante al público”. ELENA RODRÍGUEZ |